Los excesos se pagan. Y desde ayer por la tarde en eso estoy. Tantos días sin parar por casa, sin descansar, saliendo por la mañana y llegando de madrugada, fríos y lluvias en el cuerpo... mi organismo ha dicho basta y se me ha rebelado con una subida de fiebre, dolor de cuerpo y cabeza.
En fin, un día más de descanso y mañana espero estar nueva ¡porque el Día del Bando es sagrado!

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